Texto descriptivo
Los epas (estudiantes del Profesorado de
Alemán) - Lorena Radivo
Los epas no son alemanes, pero se les parecen bastante.
Criaturas sumamente organizadas, saben hacer malabares a
la hora de organizar su cronograma de estudios: tienen la capacidad de armar su
cursada cuatrimestral de manera efectiva y sin espacios muertos, a pesar de una
oferta de materias muchas veces superpuestas o que directamente no se ofrecen
en su carrera. Es por eso que se ven obligados a infiltrarse en las materias de
formación general del profesorado de inglés, pero rápidamente se acostumbran a su
condición de “sapo de otro pozo” entre la inmensa mayoría de epis. Soportan
preguntas como “¿por qué estudias alemán?” o “¿para qué te sirve?”, y
comentarios del estilo “te vas a morir de hambre, si nadie quiere aprender
alemán”. Con el tiempo se habitúan a este tipo de situaciones hasta el punto de
divertirles un poco su condición de especiales.
Su elección de carrera los convierte en seres solitarios,
que cursan materias siempre con gente diferente, con la que saben mantener
buenas relaciones. Son colaboradores y generosos: por su fama de ser buenos
alumnos, no es raro que reciban mails de epis –a quienes casi siempre conocen
sólo de vista– pidiendo apuntes que ellos comparten sin miramientos.
Son capaces de llevar a cabo todo compromiso que asumen,
tratando de desarrollar cada tarea de manera eficiente. Asombrosamente
persistentes, no se dejan vencer por las dificultades que les presenta el
idioma, lo que les permite soportar largas horas de concentración para comprender
la complejidad de las estructuras sintácticas alemanas, el interminable arsenal
de vocabulario y la fonética a veces irreplicable. También se caracterizan por
poseer una alta tolerancia a la frustración, ya que son capaces de repetir una
y mil veces una palabra hasta lograr una pronunciación digna de un alemán nativo.
Eso sí, son un poco presumidos y disfrutan con extraño orgullo
–como si tuvieran algún mérito en ello– cuando en materias dictadas en lengua
castellana los profesores hablan de los textos de Kafka y Nietzsche, o utilizan
términos en alemán como Bewusstsein o
Gewissen, cuyos matices idiomáticos
no pueden ser representados con exactitud en nuestro idioma.
Además, los epas son seres ágiles: pueden subir y bajar sin
cansarse las interminables escaleras de la institución para llegar a sus aulas,
correr un colectivo para no llegar tarde (no soportan la impuntualidad) y
contorsionarse para hacer sus necesidades en los estropeados baños de la
institución. También, conocen todas las alternativas de viaje que los pueden llevar al
Instituto en Lenguas Vivas y no se dejan amedrentar por los paros de transporte:
siempre encuentran una alternativa de viaje para no faltar, si es necesario y
aunque vivan lejos, se suben a una bicicleta.
A causa de su cronograma apretado que los obliga a largas
horas de clases sin recreos, son precavidos y llevan siempre algo de comida en
su mochila –generalmente frutos secos, el alimento de su preferencia– y son
capaces de ingerir grandes cantidades de café para mantenerse alertas durante
las tediosas horas de gramática alemana.
A pesar de su estoicismo, los epas a veces se deprimen:
cuando reciben una nota que no conforma su necesidad de perfección, se
desaniman y llegan al punto de considerar abandonar la carrera. Sin embargo,
ese abatimiento les dura hasta que llegan a sus casas y destapan una botella de
cerveza bien fría que rápidamente les devuelve la motivación por el estudio.
No son alemanes, pero se les parecen bastante.
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